viernes, 9 de noviembre de 2012

Lisboa

Con el puente 25 de abril de fondo, una estampa inigualable desde el castillo de San Jorge, asomándonos a la zona de Rossio con sus famosas Ruas y Pragas, la capital del Atlántico del sur europeo al abrigo del gran estuario cuya despedida y bienvenida la suele dar la torre de Belén que posee junto al monaterio de los Jerónimos algo por lo que ya merece la pena acercarse a esta ciudad de olores marinos, cuyos entresijos que se esconden en las calles próximas al centro recuerdan al pasado colonial, y de decadencia tan brutal, que sorprenden como conviven fastuosos hoteles y zonas turísticas junto con calles de mal asfalto, tedereros y las miserias que desprenden.

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